Todo el mundo puede experimentar ansiedad. De hecho, la ansiedad es una emoción completamente normal que sirve para adaptarnos a diferentes situaciones. Por esa razón la tenemos cuando damos una exposición oral ante un grupo, cuando preparamos un examen o vamos a una entrevista de trabajo. La ansiedad permite anticipar posibles consecuencias negativas en caso de no actuar.

Debido a esto, el objetivo no es eliminar o reprimir una emoción como la ansiedad, sino regularla para que adquiera una intensidad adecuada a la situación. El ataque de pánico se da cuando la intensidad de la emoción es excesiva y nos bloquea o nos limita, con lo cual necesitamos calmar, rebajar o controlar ese ataque de ansiedad.

¿Qué síntomas dan los ataques de ansiedad o pánico?

Como decíamos, la ansiedad es una emoción normal que puede ir desde una intensidad leve hasta una más grave. Se siente como un estado de intranquilidad y puede ir acompañada de preocupaciones. La forma más intensa de ansiedad es el ataque de pánico.

Si tienes ataques de pánico, puedes empezar a evitar situaciones que los desencadenan, como podría ser ir en metro, tren o bus, conducir, estar solo o ante una multitud de personas. En muchas ocasiones se evitan situaciones donde se entiende que es difícil escapar o recibir ayuda y ahí es cuando se vuelve un problema mayor.

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