Respira profundamente y controlarás tu mente: lo dice la ciencia. Demuestran científicamente que cambiar la forma de respirar cambia la actividad del cerebro, que es la base del yoga

Uno puede optar por respirar profundamente para concentrarse más o para afrontar una situación de gran estrésRespirar de forma calmada y pausada ante un ataque de pánico. Inspirar y expirar aceleradamente para activarse, o hacerlo muy lentamente para relajarse. Son prácticas habituales en el yoga, en el deporte de élite o en profesiones que requieren una máxima concentración para afinar la precisión. Y todas estas prácticas tienen ahora el aval de la ciencia médica.

La forma en la que respiramos influye directamente en la actividad cerebral, porque la respiración tiene conexiones directas con distintas partes de la corteza cerebral, donde se gesta el pensamiento, la percepción o la imaginación; es la zona del cerebro que está implicada en los procesos de aprendizaje, la atención y la memoria.

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