Accesibilidad para discapacitados
– Sobrepeso y obesidad.

La obesidad y el sobrepeso son fenómenos complejos que no solo involucran aspectos físicos, sino también psicológicos. Desde la perspectiva de la terapia Gestalt, estos problemas pueden entenderse como manifestaciones de una desconexión entre la persona y su entorno, su cuerpo y sus emociones.
En el contexto de la terapia Gestalt, se considera que cada individuo tiene una tendencia natural hacia el equilibrio y la autorregulación, pero diversas experiencias y factores emocionales pueden interferir en este proceso. El sobrepeso o la obesidad pueden verse como una «adaptación» al entorno o una respuesta a necesidades emocionales no resueltas, y a menudo se utilizan mecanismos como la comida para llenar vacíos emocionales, escapar de emociones intensas o para crear una sensación de control en la vida de la persona.
Desde una perspectiva Gestalt, se explora cómo la persona se relaciona con su cuerpo, con sus emociones y con su entorno. La figura y el fondo, dos conceptos fundamentales de la Gestalt, nos ayudan a entender cómo las personas pueden estar «obnubiladas» por su relación con la comida o la imagen corporal, y cómo la identificación excesiva con el peso o la forma física puede eclipsar otras necesidades más profundas.
Uno de los pilares de la terapia Gestalt es el concepto de aquí y ahora. En este sentido, se invita al paciente a vivir y experimentar el momento presente, sin huir de sus emociones a través de la comida. Muchas veces, el comer en exceso es una forma de evadir conflictos internos no resueltos, como la tristeza, el miedo o la rabia, o incluso de evitar la experiencia de un vacío emocional. El terapeuta Gestalt busca ayudar al paciente a tomar conciencia de estos patrones de evasión y a reencontrarse con su cuerpo, sus emociones y sus verdaderas necesidades.
Además, la responsabilidad personal es otro principio clave en la terapia Gestalt. En lugar de centrarse solo en el cambio físico, el terapeuta invita a la persona a reconocer y asumir la responsabilidad de sus decisiones y comportamientos, incluyendo los relacionados con la alimentación. Esto implica explorar la relación que la persona tiene con la comida, sus creencias sobre el cuerpo y la influencia de los factores sociales o familiares que contribuyen a su situación. El objetivo es que el individuo se convierta en «dueño» de su vida y de sus elecciones, en lugar de verse como una víctima de su peso o de las presiones externas.
Desde esta perspectiva, el proceso terapéutico no se trata únicamente de perder peso, sino de transformar la relación con uno mismo, con el cuerpo y con la comida. Es un proceso de integración, donde la persona aprende a cuidar de sí misma de manera holística: física, emocional y mentalmente. A través de la terapia Gestalt, se busca que el individuo logre una mayor conciencia de sí mismo, reconociendo las emociones que están detrás de los comportamientos relacionados con la comida y el peso, y desarrollando nuevas formas de relacionarse con su cuerpo, con las emociones y con los demás.
En resumen, la obesidad y el sobrepeso desde la terapia Gestalt se entienden como una manifestación de desconexión emocional y de evasión. El trabajo terapéutico busca restaurar esa conexión a través de la toma de conciencia, la responsabilidad personal y la aceptación incondicional del ser, promoviendo una relación más saludable con el cuerpo, la comida y las emociones.