Abordajes Terapéuticos

Terapia Humanista: ¿qué es y en qué principios se basa?

Las Terapias Humanistas se centran en el auto-desarrollo, el crecimiento y responsabilidades. Tratan de ayudar a los individuos a reconocer sus fortalezas, la creatividad y la elección en el «aquí y ahora».

La psicología existencial

Es un enfoque terapéutico más filosófico que técnico, que fundamenta su perspectiva en las filosofías fenomenológico-existenciales. Centrándose en la condición humana en su conjunto, la Terapia Existencial aplaude las capacidades humanas y anima a los individuos a asumir la responsabilidad por sus éxitos.

Mediante el diálogo, identifica nuestros prejuicios y maneras de proceder en la vida. Tiene una disposición abierta hacia la situación particular del paciente y su forma de experimentar la vida. Se centra en los conflictos que surgen al enfrentarnos a un mundo que, paradójicamente, amenaza la manera particular en que nos hemos explicado nuestra propia existencia.

Movimiento humanista o tercera fuerza

Los principios básicos que comparten los modelos humanístico-existenciales aparecen recogidos en la declaración con que se constituyó la American Association of Humanistic Psychology en el año 1961, donde destacan los aspectos fundamentales de la concepción del ser humano:

  • • Autonomía personal y responsabilidad social.
  • • Autorrealización.
  • • Orientación hacia metas y búsqueda de sentido.
  • • Los seres humanos son únicos, tanto entre sí como respecto a otros animales por lo que lo aprendido a partir de otras especies es irrelevante para comprender a los primeros.
  • • Concepción global del ser humano.
  • Pese a la confluencia de diferentes posiciones teóricas, técnicas particulares y un número importante de autores (Maslow, Rogers, Kelly, Laing, Perls, May, Berne, Frankl, Lowen, etc), es posible extraer un determinado número de características comunes y compartidas por estos enfoques (19, 20):
  • • La conducta humana es intencional. La búsqueda de sentido y las motivaciones axiológicas (libertad, dignidad), y no solo las materiales, son aspectos fundamentales del ser humano.
  • • El comportamiento de una persona está determinado principalmente por la percepción que tiene de sí misma y del mundo. Las personas crean la realidad a partir de sus percepciones idiosincrásicas. Solo se puede comprender a una persona si se es capaz de percibir las cosas como ella las percibe.
  • • Se concede poca importancia a la historia del cliente. Se hace hincapié en la experiencia inmediata y las emociones. El foco de la terapia rara vez de aleja de lo que está sucediendo durante la sesión. Se considera fundamental el presente que vive la persona.
  • • Solo se puede comprender a una persona cuando nos podemos situar en su lugar para percibir el mundo desde ella misma. De este modo, se rechaza el concepto de enfermedad mental y las etiquetas diagnósticas, asumiendo que todo comportamiento humano es normal si se mira desde el punto de vista de la persona afectada.
  • • Se da más importancia a la actitudes del terapeuta que a las técnicas concretas. La relación entre cliente y terapeuta se considera el medio único o fundamental a través del cual se consigue la autorrealización.
  • • El ser humano es superior a la suma de sus partes y debe ser concebido globalmente.
  • • La conducta humana se realiza en un contexto interpersonal.
  • • La persona es considerada en sí misma como un sujeto independiente y pensante, plenamente responsable de sus actos y capaz de planear, elegir y tomar decisiones respecto a su conducta.
  • • Cada persona posee de forma innata un potencial de crecimiento o una tendencia a desarrollarse y convertirse en un individuo maduro. Este supuesto lleva a definir a la persona como un organismo básicamente bueno y orientado hacia metas positivas.