Cuando la dieta enferma

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Bulimia y Anorexia tienen su origen en problemas de valoración mucho mas profundos que un vinculo enfermo con la comida. Presentan actitudes conflictivas relacionadas con los alimentos, el peso y el esquema corporal. Se dan a partir de una dieta sin sobrepeso o con peso normal.
Generalmente se da en jóvenes con personalidad temerosa de perder el control de su vida interior. Probablemente busque una adaptación externa a través de su imagen, como intento de ganar el control de su molestia interna.

Para estas personas el control del propio cuerpo pareciera ser una señal de que tienen el control de su vida. Regular la cantidad y distribución de la gordura significa controlar el contenedor que alberga sus estados afectivos.

La palabra bulimia procede del griego βουλιμια (boulimia) que se compone de bous (buey) y limos (hambre), es decir: hambre de buey, hambre excesiva, gran ansia de ingerir alimento, comer como un buey. Este trastorno alimenticio tan común en nuestros días, habitualmente vinculado a la anorexia, consiste en una tendencia incontrolada a ingerir alimento de manera compulsiva. A pesar de ser una actitud plenamente consciente, la persona afectada no puede evitar comer de esa forma; siente permanentemente un apetito incontrolable que la lleva a alimentarse de manera excesiva. Se trata de una enfermedad compulsiva, un desequilibrio nervioso.

En BioNeuroEmoción, abordamos todo síntoma desde la búsqueda, en primer lugar, de los conflictos emocionales no resueltos que hacen que nuestro inconsciente nos lance un mensaje de aviso a través de nuestra biología, de nuestro cuerpo. El significado, el sentido biológico de cada síntoma es universal, ya sea en Madrid, en Verona o en Buenos Aires. Esa búsqueda nos llevará siempre a la historia oculta que subyace detrás de la enfermedad. La descodificación biológica de la bulimia no es, por supuesto, una excepción.

La bulimia es la manifestación biológica de un conflicto muy concreto existente en la relación madre – hijo/a. De forma inconsciente, la hija (muy pocas veces la bulimia se manifiesta en varones) interpreta como tóxico todo lo que recibe o todo lo que procede de la madre. Lo que aporta la madre no es lo que la hija quiere o espera; anhela seguridad y, sin embargo, siente que recibe de la madre angustia e inseguridad.

Cuando analizamos la bulimia hay que tener presente el simbolismo afectivo del alimento, de la leche materna. Una madre fría, distante, bloqueada por conflictos emocionales o cuando se da una separación prematura entre el bebé y la madre, puede ser interpretada por éste como una madre tóxica y, consecuentemente, sentirá un rechazo primario hacia todo lo que ella le proporcione, principalmente el alimento, la leche. Es en esa primera etapa del bebé cuando queda grabada la memoria de toxicidad y rechazo hacia la madre y hacia el alimento materno, que se puede manifestar años después (en la pubertad o la adolescencia) en forma de bulimia.

Siempre que un niño no quiere comer hay que buscar el conflicto que tiene la madre.

En BioNeuroEmoción o Descodificación – Biológica, la toma de conciencia del origen y naturaleza del problema es fundamental, como también lo es darse cuenta de que el origen de la bulimia está más en las percepciones de los hechos que en la auténtica realidad de los mismos y, obviamente, las percepciones se pueden cambiar. Cuando hay odio hacia uno mismo, en realidad ese odio es hacia un aspecto, hacia una idea que se tiene de uno mismo. Y las ideas, como las percepciones, no son inamovibles. La descodificación biológica de la bulimia permite tomar conciencia y en muy poco tiempo poder pasar a la acción como una persona nueva, liberada, desprovista de ataduras y programas tóxicos.

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